mi茅rcoles, 22 de abril de 2026

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El dram谩tico desembarco en las Georgias que caus贸 tres muertos y el veterano que nunca pis贸 Malvinas.

El 3 de abril de 1982 hubo un importante enfrentamiento para recuperar esas islas. Uno de los protagonistas de esa acci贸n es Carlos Maff铆a, un conscripto que integraba el Batall贸n de Infanter铆a de Marina 1, cuya obsesi贸n es que se conozca que, adem谩s del 2 de abril, en ese lejano archipi茅lago, tambi茅n se combati贸 y donde dos compa帽eros suyos ofrendaron sus vidas



Aquellos d铆as de instrucci贸n. Carlos Horacio Maff铆a, en 1981, cuando nadie imaginaba una guerra (gentileza Carlos Maff铆a)

Le faltaban dos meses para irse de baja. Carlos Horacio Maff铆a, clase 62, estaba cumpliendo el servicio militar en el Batall贸n de Infanter铆a de Marina 1 en Puerto Belgrano cuando el lunes 29 de marzo su vida cambi贸. Ese d铆a lleg贸 la orden de alistar un grupo de 40 hombres para una operaci贸n, de la que no se pod铆a dar ning煤n detalle. El grupo -34 conscriptos, un cabo principal, tres cabos segundo- qued贸 al mando del teniente de nav铆o Guillermo Luna y el teniente de corbeta Roberto Giusti.

Abordaron la Corbeta Guerrico, en la que debieron cargar armamento y municiones. Navegaron durante cinco d铆as, en un mar especialmente embravecido. Nadie comi贸 producto de una sucesi贸n de mareos y descomposturas, en un bamboleo sin fin entre olas gigantescas. Fue dif铆cil dormir, ya que los camarotes no alcanzaban para todos: eran compartidos por dos o tres hombres y otros deb铆an descansar en los pasillos.

En alta mar, no muy lejos de Malvinas, les comunicaron la misi贸n: se hab铆a recuperado las Malvinas y ellos ir铆an a hacerse cargo de las Islas Georgias. Transbordaron al buque Bah铆a Para铆so y pusieron proa al archipi茅lago, escoltados por la Guerrico.


Un documento hist贸rico. La orden de operaciones que determin贸 desembarcar en las Islas Georgias (La larga traves铆a del Bah铆a Para铆so a帽o 1982, de Fernando Bernab茅 Santos)

La operaci贸n estaba planeada para el 2 a la tarde y as铆 aprovechar el efecto sorpresa. La tormenta que la Guerrico sufri贸 en alta mar retras贸 todo. Fueron sabiendo que los estar铆an esperando.

En la ma帽ana del s谩bado 3 de abril comenzaron las operaciones de desembarco con helic贸pteros.

El combate por la recuperaci贸n de las Georgias fue el que m谩s vidas y costo en material le represent贸 a nuestro pa铆s en la fase inicial del conflicto. Fueron dos horas que se vivieron con intensidad y todos los eventos se jugaron muy r谩pido”, destac贸 el capit谩n de nav铆o retirado veterano Fernando Bernab茅 Santos en su trabajo sobre el papel del Bah铆a Para铆so en 1982.


La primera ola no tuvo inconvenientes y 15 efectivos desembarcaron en Punta Coronel Zelaya. Sin embargo, cuando un helic贸ptero Puma se aproximaba a la costa llevando 14 infantes de la segunda tanda, en un vuelo de cinco minutos, fue recibido por intensas r谩fagas de disparos y explosiones. Una estela negra empez贸 a desprender la m谩quina que perdi贸 altura y se perdi贸 de vista.

El helic贸ptero argentino Puma derribado en las Georgias. Fotograf铆a gentileza Fernando Bernab茅 Santos

En esa acci贸n fallecieron el cabo primero Patricio Guanca, y los soldados Mario Almonacid y Jorge Ernesto Aguila, que Maff铆a asegura fueron los primeros ca铆dos del conflicto. “Claro que con la excepci贸n del capit谩n Pedro Giacchino, que era nuestro segundo comandante”, aclar贸 a Infobae. Tambi茅n hubo cuatro heridos argentinos y uno brit谩nico.


Fue un duro impacto para los soldados la muerte de dos de sus compa帽eros. Maff铆a desembarc贸 en la tercera ola. Estaba en una secci贸n de morteros y los dejaron a unos mil metros de donde unos 22 brit谩nicos ensayaban una resistencia. Tom贸 conciencia de que hab铆a entrado en combate.


Los dotaci贸n de Royal Marines sufri贸 solo un herido. Todos fueron llevados al continente. Fotograf铆a gentileza Fernando Bernab茅 Santos

Cuando vieron que el avance de los argentinos los fue rodeando, los ingleses se rindieron. Al mediod铆a todo hab铆a terminado.


Los Royal Marines fueron embarcados y llevados al continente. Ellos se alojaron en una amplia construcci贸n y en dos o tres casas que exist铆an en Grytviken, donde se levantaba una estaci贸n ballenera abandonada, ubicada sobre la costa de la isla San Pedro, y que funcion贸 como tal entre 1904 y 1965.

Encontraron tres dep贸sitos con v铆veres para dos a帽os.


Los d铆as siguientes los ocuparon en armar sus posiciones porque sab铆an que los brit谩nicos regresar铆an. Maff铆a se hizo muy amigo de Delfor Bravo, un santiague帽o con el que se apoyaban mutuamente. Delfor falleci贸 hace cuatro a帽os de c谩ncer.


El soldado tiene la vista en un punto entre Malvinas y las Georgias. A su pie posan los veteranos Maff铆a, Cisterna y Lozano. Su sue帽o es visitar Grytviken. Fotograf铆a Gentileza Carlos Horacio Maff铆a

La monoton铆a se rompi贸 el 25 de abril cuando los sobresalt贸 una chicharra que se hac铆a sonar en caso de alarma. Vieron en el horizonte dos barcos grandes. Cada uno ocup贸 sus posiciones y comenzaron a disparar cuando los brit谩nicos se aproximaron a la playa. Pero sus Fal como los morteros no ten铆an el alcance suficiente.


Para los argentinos era evidente que los ingleses no pretend铆an da帽ar las construcciones existentes, y los helic贸pteros pasaban ametrallando las posiciones argentinas y disparando cohetes sobre las laderas de las monta帽as, provocando una lluvia de piedras y escombros sobre los argentinos.

Entendieron que la resistencia era in煤til. Eran ampliamente superados en hombres y en armamento. Se rindieron.

Estuvieron dos d铆as a la intemperie, afuera de un galp贸n. Maff铆a dijo que el trato fue el correcto, que en ning煤n momento los maltrataron.

Junto a los hombres de la dotaci贸n del Submarino Santa Fe y de los hombres del teniente de nav铆o Alfredo Astiz, fueron encerrados en la bodega de un petrolero. Eran en total unos 140 hombres.

El buque parti贸. No ten铆an permitido salir a cubierta y cada tanto les repart铆an cigarrillos, libros y naipes. Los mismos prisioneros improvisaron cuchetas para poder descansar. Nadie les dijo hacia d贸nde se dirig铆an.

Hasta que tocaron puerto en Ascensi贸n, una isla situada en la mitad del oc茅ano Atl谩ntico, cinco mil kil贸metros al norte de las Georgias. Era de tarde y esperaron que fuera de noche para hacerlos desembarcar. Maff铆a cont贸 que no pudieron ver nada porque potentes reflectores los encandilaron permanentemente. Pasaron por un lugar en el que le daban un cartel con un n煤mero -Maff铆a no recuerda cu谩l era el suyo- y les tomaron fotograf铆as individuales.

Inmediatamente despu茅s, los embarcaron en un avi贸n de la Cruz Roja. Primero lo hicieron los tripulantes del Santa Fe, luego ellos y por 煤ltimo, los marinos de Astiz.


Un helic贸ptero Alouette en plena operaci贸n en las Georgias. De fondo la corbeta Guerrico. Fotograf铆a gentileza Fernando Bernab茅 Santos.

Una vez que estuvieron todos en la nave, el capit谩n de corbeta Horacio Bica铆n, comandante del Submarino Santa Fe, les anunci贸 que eran libres y que volaban hacia Uruguay. Hubo gritos de j煤bilo.

En ese pa铆s los embarcaron en un buque, que naveg贸 hasta el puerto de Buenos Aires. El veterano recuerda que hab铆a gente esper谩ndolos, pero ning煤n familiar, porque cuando partieron de Puerto Belgrano no sab铆an d贸nde iban y nunca hab铆an podido escribir. Sus familias nunca supieron d贸nde hab铆an estado.

En micro partieron a Puerto Belgrano. Como pasar铆an no lejos de la ciudad de Veinticinco de Mayo, donde viv铆a Maff铆a, le pidi贸 a su superior bajar en Azul. Le dieron el permiso con la promesa de que regresase a la unidad una semana despu茅s.

Hizo dedo. Vestido con la ropa de soldado, no demor贸 mucho en conseguir qui茅n lo acercase a su casa, donde viv铆a con sus padres y dos hermanos.

Cuando regres贸 a Puerto Belgrano, junto a sus compa帽eros veteranos fue alojado en un lugar m谩s c贸modo, y no con el resto de los conscriptos. Un mes despu茅s fue dado de baja.

La vida despu茅s de la guerra

La posguerra fue ingrata con 茅l. Perdi贸 el trabajo de ocho a帽os en una farmacia cuando su due帽o muri贸. Vivi贸 en carne propia lo que fue el rechazo que sufr铆an los veteranos cuando nadie quer铆a darles empleo, y sobreviv铆a como pod铆a. Se cas贸 con Claudia, a quien conoci贸 cuando volvi贸 de la guerra.

Tiene tres hijos: Mar铆a Celeste es profesora de matem谩tica, mientras que Carlos Sebasti谩n y Federico Tom谩s, est谩n en la Polic铆a Federal.

Un hermano le compr贸 un auto y durante diez a帽os fue remisero, hasta que gracias a una ley, que abr铆a la puerta a los veteranos al mercado laboral, se emple贸 como portero en el Instituto 28, un terciario de su ciudad.

Cuando sali贸 la jubilaci贸n para los ex combatientes, dej贸 el trabajo y se lo pas贸 a su esposa, quien lo conserv贸 por algunos a帽os.

Por 2005 se propuso la tarea de localizar y reunir a sus compa帽eros con los que estuvo en las Georgias. Con la ayuda de su hija, arm贸 una p谩gina de Facebook, que hizo el milagro. Ya localiz贸 cerca de veinte de ellos con los que arm贸 un grupo de wasap. No hablan de la guerra ni del pasado, sino del presente y del futuro.

Cuando se cumplieron 38 a帽os del conflicto, se reuni贸 con Javier L贸pez, de Mar del Plata y con Hugo Escobar, de Cipolletti, con quienes hab铆a compartido los d铆as de trinchera en las Georgias. No se hab铆an visto desde entonces.

Hace unos a帽os viaj贸 a Paso Aguerre, una peque帽a localidad de Neuqu茅n. Ah铆 naci贸 y viv铆a Jorge N茅stor Aguila, uno de los soldados fallecidos y estuvieron con el t铆o que lo cri贸. Desde 2012 existe en el lugar un museo que lleva su nombre y donde se exhiben efectos personales y se cuenta su vida. Maff铆a recuerda haber ido con el entonces teniente Giusti, y sus compa帽eros Ib谩帽ez y Lezama.

Hace un par de a帽os que los dos de abril se re煤nen. Lo hacen en distintos puntos del pa铆s, pero si le dan a elegir, sostiene que el mejor lugar es Cipolletti, donde hay un memorial “Islas Georgias del Sur”, un monumento de cinco metros de alto, situado en las calles Fern谩ndez Oro y Bretana, que homenajea a la gesta y recuerda a los dos soldados ca铆dos.

Cuenta que lo invitaron a viajar a Malvinas pero se niega porque no las conoce, ya que nunca estuvo. Lo que desea es que se arme un viaje a las Georgias, ya que la 煤nica forma de llegar es con un viaje en crucero, muy lejos de sus posibilidades econ贸micas.


Fuimos soldados. De izquierda a derecha Cisterna, Maff铆a, Avila, Lozano y Aspeit铆a. Todos del BIM 1, menos Avila y Azpeit铆a, tripulantes de la Guerrico. Fotograf铆a gentileza Carlos Horacio Maff铆a.

Desde su casa del Barrio Hendriksen, en Veinticinco de Mayo, a una cuadra y media de la avenida 18, le confiesa a Infobae que “lo que pas贸 en las Georgias no se sabe mucho, nuestro pa铆s tuvo sus primeros muertos y heridos”. Hace 40 a帽os que muchos veteranos luchan para que se tribute un merecido homenaje oficial a aquellos cuarenta infantes.

Por primera vez, el pr贸ximo dos de abril ser谩 distinto. El 1 a la noche, frente al monumento a las Toninas, en Playa Uni贸n, en Rawson, har谩n un simulacro de desembarco, tal como lo hicieron hace 41 a帽os. Lo organiza un compa帽ero, Manuel B贸rquez -uno de los soldados heridos ese 3 de abril- junto al intendente.

A Maff铆a se lo escucha entusiasmado. “Es que la causa Malvinas la llevo muy adentro y me pongo muy mal cuando escucho cr铆ticas. ¿Sabe lo que pasa? Para mi, Malvinas es todo”.


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