ESTAS DE ACUERDO EN ESTO ?
MILEI EN EL DIA DEL VETERANOS DE MALVINAS
Poder recuperar las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur y las Islas Sándwich del Sur es una causa que nos une a todos los argentinos.
En 1803, Thomas Jefferson compró Luisiana a Francia, duplicando el territorio norteamericano y garantizando el estratégico control del río Misisipi. Años más tarde, en 1867, Andrew Johnson compraría Alaska a Rusia. Estados Unidos también compró Florida (1819), las Islas Vírgenes Danesas (1917) y tierras indígenas durante las presidencias de Washington, Jefferson y Jackson.
Volviendo al presente, el presidente electo Donald Trump propone comprar Groenlandia, un territorio de gran extensión, estratégico para la seguridad nacional de Estados Unidos, y que cuenta con solo 56.000 habitantes que, desde 2009, tienen el derecho a declarar la independencia de Dinamarca si lo deciden en un referéndum
Todo esto me lleva a la siguiente pregunta: ¿si Trump se plantea comprar Groenlandia, sería disparatado pensar en comprar las Islas Malvinas?
Sin dudas el caso argentino es más complejo por dos motivos: el primero es el recuerdo de la guerra de Malvinas y el segundo es que durante décadas estuvimos bajo gobiernos populistas.
Probablemente comprar las islas sea una idea con bajas chances de prosperar, pero el solo hecho de ser planteado por un Gobierno creíble y reconocido internacionalmente como el de Javier Milei, es suficiente para generar un gran debate en la isla y el surgimiento de agrupaciones a favor de la propuesta argentina.
Vale la pena comenzar con una aclaración: ¿por qué comprar algo que por derecho nos pertenece?
El problema es que, si bien las Malvinas son argentinas, el Reino Unido no acepta discutir la soberanía.
Por otro lado, los kelpers, como se conoce a los habitantes de las islas, en un referéndum en 2013 votaron en 99,8% por seguir siendo un "territorio de ultramar del Reino Unido".
Comprar las islas
Un error en el enfoque respecto a las Malvinas es focalizar la negociación diplomática en el Reino Unido, cuando en realidad a quienes hay que convencer es a los isleños. Lo primero que debería quedarles claro a los kelpers es que, al pertenecer a la Nación Argentina, se respetará su libertad, sus vínculos culturales con el Reino Unido, sus derechos de propiedad y el derecho de elegir sus propias autoridades. A diferencia del populismo que nos gobernó en las últimas décadas, hoy el Gobierno liberal puede garantizar estas cuestiones, sin las cuales sería imposible siquiera pensar en algún tipo de acuerdo.
Las islas tienen una población estimada de 3.700 personas, de las cuales 1.500 son personal militar británico y unos 2.000 son nacidos o residentes británicos en las islas. Supongamos que Argentina hiciera una oferta económica de US$ 2 millones a cada residente de las islas para incentivar que voten en un referéndum por su independencia e inmediata unificación con el territorio de la República Argentina.
El costo para Argentina sería de US$ 4.000 millones, alrededor del 0,6% del PBI, lo que equivale a US$ 85 por argentino, un monto que podría ser fácilmente conseguido en el mercado mediante la emisión de un "bono Malvinas Argentinas" a baja tasa de interés, que muchos argentinos estaríamos felices de suscribir.
SI TRUMP SE PLANTEA COMPRAR GROELADIA, POR QUE NO MALVINAS 62ae345d44fc9__780x780
US$ 2 millones sería una oferta a tomar seriamente por los isleños, especialmente si viene acompañada de los derechos y garantías mencionados anteriormente. Sin embargo, los isleños, al igual que muchas personas que viven en regiones remotas, suelen tener personalidades austeras.
Por lo tanto, aunque el dinero es relevante, podría no ser suficiente para una decisión tan trascendental. Por esta razón, la posibilidad de conservar la facultad para definir sus autoridades locales, así como una menor tasa impositiva al integrarse a la provincia de Tierra del Fuego (exentos del pago de Ganancias, IVA, aranceles a las importaciones y otros tributos), ofrecería beneficios económicos concretos y sostenibles a largo plazo en comparación con el mandato británico.
Debido al principio de autodeterminación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, sería complejo para el Gobierno británico negar el resultado de un referéndum, pero aun así quedaría por resolver la cuestión geopolítica.
Geopolítica
La segunda cuestión son los intereses geopolíticos de Reino Unido, Estados Unidos y los países de la OTAN.
A cambio de que el Reino Unido retire la base que tiene en las islas, Argentina podría ofrecer a Estados Unidos y la OTAN la construcción de una base militar conjunta en el territorio de Tierra del Fuego, para que la alianza militar mantenga una presencia en el Atlántico Sur con proyección al territorio antártico.
Este punto no solo sería imprescindible para un acuerdo, sino que reforzaría la posición geopolítica de Argentina, poniéndola a la altura de socios estratégicos de Estados Unidos como Alemania, Italia, Reino Unido, Japón, Australia, Corea del Sur y otros países que cuentan con bases norteamericanas en sus territorios.
En ese sentido, el anuncio de la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego junto con Estados Unidos, así como la modernización de nuestras Fuerzas Armadas con la compra de aviones F-16 y otros equipamientos, nos acerca a la OTAN y refuerza el reclamo argentino por las Islas Malvinas.
Las Malvinas Argentinas
Poder recuperar las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur y las Islas Sándwich del Sur es una causa que nos une a todos los argentinos, y como democracia liberal moderna que somos, este objetivo se logrará solo por medios diplomáticos y económicos.
Los kelpers se sienten profundamente identificados con el Reino Unido y consideran a ese país un elemento esencial de su identidad. Al mismo tiempo, sienten que Argentina niega su derecho a la autodeterminación.
No creo que en este momento una oferta económica fuera a prosperar, pero, con los años, a medida que Argentina se recupere de décadas de atraso y populismo, esta podría ser el factor determinante para recuperar nuestra soberanía sobre las islas.
Una oferta económica de US$ 2 millones por habitante (US$ 8 millones para una familia de 4 miembros), aun si no fuera aceptada, provocaría más de una discusión familiar entre los isleños, además de enviar un mensaje claro de que Argentina juega una carta fuerte a favor de recuperar nuestras Islas Malvinas.



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